En el marco de la celebración del 8 de marzo, Día de la Mujer, en Ingelectus hemos realizado un encuentro interno para reflexionar y dialogar sobre la igualdad de género y los retos a los que se enfrentan las mujeres en el ámbito profesional.
Las 9 mujeres que integran la plantilla de nuestra empresa, acompañadas por nuestro CEO, Daniel Morales Wagner, han protagonizado este workshop en el que se han puesto sobre la mesa cuestiones tan relevantes como el acceso de la mujer a puestos de poder, la conciliación familiar o la efectividad de las medidas de paridad.
Las participantes comenzaron el diálogo estableciendo similitudes entre el porcentaje de mujeres que estudia ingeniería y el número de empleadas de Ingelectus. Una cuantía representativa de las tendencias del sector pues, como matizó Eva, “durante la carrera siempre hemos sido 3 o 4 chicas en una clase de chicos”. A lo que Yemina matizó que “hay terrenos muy masculinos, como las ingenierías, y otras carreras más femeninas, sobre todo las que tienen relación con la salud y la educación”.
En este punto, el debate cuestionó la falta de mujeres en posiciones de responsabilidad. Daniel abordó cómo, “históricamente, las carreras asociadas a poder y dirección, desde la empresa privada hasta el ámbito jurídico o institucional, han estado ocupadas mayoritariamente por hombres”.
Los participantes coincidieron en que, aunque hoy en día en muchos entornos empresariales existe igualdad salarial en un mismo puesto, la brecha aparece en el acceso a los niveles más altos de responsabilidad. Se reflexionó sobre los factores que influyen en esta realidad: desde decisiones familiares hasta condicionantes culturales y biológicos, pasando por la carga mental asociada a la maternidad. En este punto, Luna destacó que “el rol de liderazgo depende de la persona, no de su género”. Recordando que ella fue la primera mujer trabajadora de Ingelectus, “durante un tiempo la única, y nunca me sentí insegura”.
El debate puso también el foco en la conciliación y en cómo las decisiones familiares siguen impactando de forma desigual en la trayectoria profesional de hombres y mujeres. Paula destacó como “las mujeres a los 30 o 35 años, estando en el momento de máximo desarrollo profesional de su carrera tienen que reflexionar sobre si quieren ser madres o no, por la cuestión del llamado reloj biológico”
Se calificó como un avance positivo la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad, valorándola como una medida que contribuye a equilibrar las condiciones laborales. No obstante, surgió una reflexión profunda sobre la “línea de salida”: ¿partimos realmente de las mismas condiciones?
María José derivó la conversación hacia la corresponsabilidad en el hogar y el peso cultural que todavía asumen muchas mujeres, incluso cuando ocupan puestos de alta responsabilidad. La llamada “carga mental” y la percepción social sobre el rol de madre y padre fueron elementos clave en este análisis.
En este sentido, se puso en valor el papel de las nuevas generaciones, percibidas como más comprometidas con la igualdad real en el reparto de responsabilidades familiares y profesionales.
Otro de los bloques más interesantes del encuentro giró en torno a las políticas de paridad y cuotas. Nuria y Eva expresaron su preocupación por la percepción de que determinadas contrataciones femeninas puedan interpretarse como cumplimiento de cupos y no como reconocimiento al mérito profesional. En especial en sectores como la ingeniería, se subrayó la importancia de fomentar vocaciones desde la base educativa, en lugar de imponer porcentajes artificiales en la fase final del proceso laboral.
Al mismo tiempo, se defendió que las medidas de paridad buscan corregir un punto de partida desigual y combatir sesgos inconscientes que siguen presentes en la sociedad.
Durante la conversación, Andrea, Soledad y Natalia abordaron también el peso de la educación y los modelos de referencia. Desde cómo se representan determinadas profesiones en la infancia hasta las diferencias en la gestión emocional entre niños y niñas, los participantes coincidieron en que gran parte de las desigualdades tienen un fuerte componente cultural.
Más allá de las distintas posturas expresadas, este encuentro evidenció la importancia de generar espacios seguros de diálogo donde todas las voces puedan ser escuchadas.
Con esta iniciativa, Ingelectus reafirma su compromiso con la igualdad de oportunidades, la promoción del talento y la creación de entornos laborales donde cada persona pueda desarrollarse plenamente, independientemente de su género.
