El relevante papel de las redes de distribución eléctrica inteligentes nace como consecuencia del contexto actual a nivel mundial. El horizonte marcado para el sector eléctrico se plantea tan esperanzador como ambicioso. Las políticas nacionales y europeas en materia de energía, especialmente. El Acuerdo de París de 2015, han contribuido a ello. Este acuerdo, cuyo principal objetivo es unir esfuerzos para frenar el cambio climático, se centra en dos aspectos claves: conseguir cero emisiones netas para el año 2050 y situar a la persona en el centro de la transición energética.

En la práctica, estos objetivos implican cambios radicales en el modelo energético que conocemos y necesitarán de la cooperación de todos los mecanismos necesarios: generación distribuida, vehículo eléctrico, comunidades energéticas, autoconsumo, mercados de flexibilidad, almacenamiento distribuido o gestión activa de la demanda. Cada uno de ellos por separado ha sido motivo de investigación en la última década por la comunidad académica y las principales empresas del sector, pero también se han centrado los últimos avances en el punto común que tienen todos, la red de distribución eléctrica.

Las redes de distribución inteligentes como centro del cambio .

Es evidente que las redes de distribución eléctrica son el nexo de unión de todos los nuevos agentes del sector, la infraestructura a la que estos están conectados y la principal habilitadora de sus funciones. Conectan las ciudades y la población, dan suministro a hospitales y aeropuertos, permiten que recargues tu vehículo eléctrico o que vuelques tu exceso de generación Sin una red de distribución inteligente y adaptada a los nuevos agentes, no habrá transición energética.

Sin embargo, tras los avances de los últimos años, la gestión de las nuevas redes de distribución no sólo implica el control de los activos eléctricos sino también la comunicación, almacenamiento y posterior explotación de la cantidad ingente de información que en ellas se genera.

 

.La red de distribución eléctrica es el centro de la transformación energética y digital del sector eléctrico].

 

Todo el ecosistema del dato que se está creando en torno a las redes de distribución no debe verse como un obstáculo sino como el soporte indispensable para desplegar verdaderas Smart Grids.

Digitalizar los activos, dotar de inteligencia todos los procesos y definir estrategias de control data-driven son los tres puntos sobre los que deberá apoyarse este proceso de cambio. De esta manera, las herramientas Big Data y la Inteligencia Artificial serán soluciones realistas para la red en general y no meros proyectos pilotos en entornos controlados.

En Ingelectus somos conscientes de este reto y llevamos los últimos 6 años dedicando nuestros esfuerzos y equipo humano a la investigación y desarrollo de soluciones innovadoras en este ámbito. Proyectos como MONICA y PASTORA, que abordan en detalle la monitorización de la red y la implementación de algoritmos de IA en la misma; tecnologías innovadoras como la Estimación de estado en Media y Baja Tensión, clave para la monitorización de las Smart Grids; los nuevos productos desarrollados por Ingelectus, como la Platforma Ingrid; y la estrecha colaboración con la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Sevilla dan buena fe de la apuesta de Ingelectus por jugar un papel importante en esta revolución verde.

 

Los proyectos MONICA y PASTORA se han desarrollado en el Smartcity Málaga Living Lab en colaboración con Endesa y otras empresas del sector.

 

En definitiva, en Ingelectus estamos convencidos de que apostando por la línea de trabajo de la digitalización y la inteligencia del dato seremos capaces de desplegar verdaderas Smart Grids. Este nuevo modelo de redes será un reto para todos los actores del sector pero conseguirlo será clave para alcanzar los objetivos de descarbonización y energía verde.

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